Desnuda está la noche en lo más alto,

desnudas las estrellas escondidas,

y el azul que interroga y hasta el eco

descalzo que responde están desnudos.

 

Es tan desnudo el hombre cuando engendra,

cuando crece en el vientre es tan desnudo,

cuando se muere y nacen las desnudas

lágrimas de todos los espejos.

 

Es tan desnudo el ser ante sí mismo,

tan desnuda su esencia y tan desnuda

su existencia en las horas de vestir.

Y Dios, ¿por qué, no logra desnudarse

de su sombra? Esta noche lo vería

la escarcha, la desnuda innumerable.


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